martes 15 de septiembre de 2009

¡Tú puedes! --- La historia del Elefante

Llevaba un tiempo tratando de encontrar una historia que hablase de esto, y recientemente, he estado leyendo "Déjame que te cuente" De Jorge Bucay, y lo encontré, justo al leerlo pensé: "Esto va para mi blog", y aquí os lo dejo, abajo os dejaré un pequeño análisis de la historia, leedla lentamente y disfrutando cada palabra, pues lo dicho en este texto es sabio.


La historia del Elefante
O lo que es lo mismo, tú puedes...
“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra.
Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…”
¿Y tú, tienes algo de elefante? Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas “no las podemos hacer”, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.
Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo, no puedo y nunca podré. Muchos de nosotros crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saberlo, es intentar de nuevo, poniendo en el intento TODO TU CORAZÓN.



Como el elefante de la historia, muchos no hacen cosas porque dicen "no puedo", aunque realmente si podrían hacerlo si pusieran todo su empeño en ello, todo es posible realizarlo (dentro de unos límites de realidad, tampoco vale querer realizar algo utópico, que aún así hay cosas que parecen útopicas que se acaban logrando).
¿Creéis que el hombre hubiese podido volar si el inventor del avión hubiese dicho "el hombre no puede volar" y se hubiese rendido? ¿o qué el hombre podría conectarse a Internet si no se hubiesen creado los PC porque su creador hubiese dicho "no puedo hacer esto".
Pues no, no tendríamos muchas cosas si la sociedad siempre dijese "no puedo", pero tenemos la suerte de que hay gente que vence el miedo del no poder y lo acaba logrando, quizás tras 1 ó 10 caidas, pero lo acaba logrando.
Con esto, lo que se trata, es que se vea que todo es posible, y que si no hacéis algo es porque no queréis.

¡Saludos!

domingo 13 de septiembre de 2009

Verdades Uekiles (IV)

Encontrar un amigo es difícil, así que los que tengas consérvalos por mucho que pueda costar, pues siempre estará a tu lado cuando lo necesites, aún en las muy malas.

sábado 12 de septiembre de 2009

Las galletitas...

Una muchacha llegó al Aeropuerto, a esperar su vuelo y como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletitas.
Entonces fue y se sentó en la Sala de Espera, para descansar y leer tranquilamente.

Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer.
Entre ellos quedaron las galletitas Cuando ella tomo la primera, el hombre tomó una también. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Pensó: “Qué descarado!; si yo estuviera mas dispuesta, hasta le daría un golpe para que nunca más se le olvide”

Y cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una. Aquello le molestaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.
Cuando quedaba apenas una galletita, pensó: “Qúe hará ahora este abusador?”
Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella.
¡Ah, no! Aquello le pareció demasiado.

Se puso a sudar de la rabia, cerró su libro y sus cosas y se dirigió al Sector de Embarque.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletitas, intacto, cerradito, sintió tanta vergüenza…

Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba. Había olvidado que sus galletitas estaban guardadas dentro de su bolso.

El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no había tiempo ni posibilidades para explicar o pedir disculpas…pero…sí para razonar. ¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando deberíamos observar mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:

● Una piedra, después de haber sido lanzada;
● Una palabra, después de haber sido proferida;
● Una oportunidad, después de haberla perdido;
● El tiempo, después de haber pasado.

Con este tipo de cosas vemos que antes de hacer o decir nada debemos reflexionar, y pensar dos o tres veces.

Luego no podremos volver atrás, así que...pensar dos veces...o tres.

¡Saludos!

viernes 11 de septiembre de 2009

Una lección... #Actualizado


No se si alguien conocerá esta canción, o más bien si alguien no la conocerá, pero por muy vista que esté, no está demás verla nuevamente, es un vídeo que demuestra que lo importante no es si somos, lindos por fuera, preciosos de cara y con un cuerpo 10, sino que más importante es ser una persona con buenos sentimientos y un lindo interior.

A esta mujer la juzgaron desde fuera, y luego tuvieron que retractarse de sus pensamientos, ya que la mujer les dejó anonadados...

Recuerda, nunca juzgues a una persona solo por como la veas desde el exterior, trata de adentrarte y conocerla mejor.

¡Saludos!

#Actualizado


Esta canción de la Bella y la Bestia, aparte de encantarme (xD) tambien sigue demostrando lo que es fijarse en el interior, y tambien quise ponerla.

Sin basarse en el feo exterior de la Bestia...Bella consigue enamorarse de la Bestia al conocerlo por dentro.

¡A reflexionar!

miércoles 9 de septiembre de 2009

Todos importamos...

El trabajo en equipo: "El cuento de las herramientas"

En un pequeño pueblo, existía una diminuta carpintería famosa por los muebeles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra.

-Queridos compañerros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema?. -Tienes que dimitir- exclamaron muchas voces.

-¿Cuál es la razón? – inquirió el martillo. -¡Haces demasiado ruido!- se oyo al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos. -Además -agregó otra herramienta-, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió triste y frustrado. _Está bien, me iré si eso es lo que quereis. ¿Quién se propone como presidente?.

-Yo, se autoproclamó el tornillo -De eso nada -gritaron varias herramientas-.Sólo sirves si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

-Seré yo -exclamó la lija- -¡Jamás!-protesto la mayoría-. Eres muy aspera y siempre tienes fricciones con los demás.

-¡Yo seré el próximo presidente! -anuncio el metro. -De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas – dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levanto, observo el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomo la palabra: “Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste”. Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuo: “son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actua el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto, nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacia realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.


Esta historia, cuenta como la persona, siempre o casi siempre cree ser la más importante, o simplemente cree que los demás son menos valiosos, lo que se demuestra que no es así al construir el mueble, se usa el martillo para clavar, el tornillo para sujetar, el metro para medir y que no quede nada largo ni corto, etc.

En la vida real ocurre lo mismo, unas personas creen que las otras son menos valiosas, pongo un ejemplo práctico:
Un Director de una Gran Empresa, si no existiera gente que cuidasen vacas y carniceros que le vendiesen la carne, ¿cómo comería?

¡Saludos!

martes 1 de septiembre de 2009

Las clases se vienen encima...

Y la verdad, no tengo nada de ganas.

Pues eso, las clases ya van llegando, y como todo alumno normal (o casi todo) no tengo ganas de que comience.

Entro en 1º Bachillerato, y voy a tener que estudiar bastante así que quizás tenga que dejar algunas cosas, ¿por qué lo digo? pues porque escribiré menos, y querré dedicarme a mis estudios y a mi ocio en general (en el que incluyo cualquier trabajo en PC xD)




Otra cosa, quería poner una imagen muy WTF! que encontré antes, es esta:



En la etiqueta roja pone (para el que no vea bien):

Beba el contenido en esta dirección, si no podría mojarse.



¡Saludos!