lunes 14 de diciembre de 2009

¡Navidad, navidad, compra en el Corte Inglés!

-- Mama, mama, ya ha llegado la Navidad -- dijo la niña mientras junto a su madre entraba en un centro comercial.

-- ¿Cómo sabes eso hija mía? -- contestó la madre intentando seguirle el juego un poco, pues estaban aún a 13 de Octubre.

-- Pues porque en esa tienda -- dijo señalando "El Corte Inglés" -- tienen luces de Navidad, ofertas de Navidad...

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-- Papa, papa, mira, mira -- dijo el niño mostrándole a su padre una revista de 300 páginas con juguetes de "El Corte Inglés"  de la que estaba señalando cosas -- Me quiero pedir esto, esto, esto de aquí, esto otro de allá...menos mal que ya es pronto la Navidad

-- Relájate, que esa tienda mande la revista en Septiembre no significa que ya sea Navidad, las tiendas tienen su propia Navidad y su forma de usarla.

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Bueno, tanto diálogo y tanta historia ¿para qué?, puede que os lo estéis preguntando, pues aún no se sabe bien de que trata esta entrada.
 
Los que más se hayan fijado en los detalles si podrán ver a que me refiero, me refiero, claro, al derroche de dinero que se hace en estas fecha navideñas, no, no se hace en mitad del verano un día cualquiera, no, se hace en fechas navideñas, la pregunta que podemos hacernos es ¿por qué en estas fechas? pues porque la religión católica así lo marca (no se sientan ofendidos los católicos, no va con esa intención), y todos se fijan a esa fecha olvidando el motivo que da la religión católica, que por una vez me parecen más apropiados que los de la sociedad.

Motivos de la religión católica: Tiempo de familia, de amor, de cariño, de estar juntos, reuniones familiares, cenas y comidas todos juntos, ilusión, en fin, ganancias para el alma, para el espíritu.

Motivos de la sociedad: Gastar, consumir, pagar, comprar, despilfarrar, derrochar, desembolsar...y podría seguir con más palabras.

Por ello creo que le sociedad ha llegado a un estado de consumo empedernido del cual será difícil salir, pues ahora se lleva la norma de "A regalo más caro más bueno es y más gusta". Lo cual me parece incierto, ya que un regalo hecho con cariño puede gustar mil veces más que uno que haya costado un riñón.
 
Pondré un ejemplo de esto último: A mi, en mi cumpleaños, realmente me gustaron mucho las cosas materiales, pero una de las cosas que más me gustó fue una simple visita, dos personas vinieron desde algo lejos a verme, sólo por que era mi cumpleaños, eso es mejor que cualquier regalo que pudiera nadie hacerme.

Y a lo que iba, que me voy por las ramas, en general la sociedad debería replantearse eso de la Navidad, puesto que sería mejro llamarla "Festividad del Corte Inglés".

Y bueh, ya he terminado de quejarme (?)

Inspiración: Link (Si, de aquí me vino la inspiración para escribir la entrada).

martes 1 de diciembre de 2009

Principio 90/10

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía:

- Me va de maravilla, no podría estar mejor.

Era un gerente único porque tenía varias camareras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las camareras seguían a Pepe era por su actitud. El era un motivador natural; si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.

Realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunté:

- No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo ¿Cómo lo haces?

Pepe respondió:

- Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pepe, tienes dos opciones hoy, puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor; escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello; escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida; escojo señalarle el lado positivo de la
vida.

- Si, claro, pero no es tan fácil -protesté.

- Si lo es, -dijo Pepe- todo en la vida se basa en elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación; tú eliges cómo afectará la gente tu estado de ánimo; tu eliges estar de buen humor o mal humor; en resumen, tú eliges cómo vivir la vida.

Reflexioné en lo que Pepe me dijo... Poco tiempo después deje la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en la vida, en vez de reaccionar contra ella.

Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica y después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió:

- Estoy de maravilla, no podría estar mejor.

Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto y contestó:

- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir; elegí vivir.

- ¿No sentiste miedo? -Le pregunté y Pepe continuó:

- Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien, pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión.

- ¿Qué hiciste? -pregunté.

- Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité: Si, a las balas. Mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto.

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la actitud, al final, lo es todo.
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¿Qué nos enseña esta historia?
Que son nuestras acciones las que deciden como nos va a ir la vida, y no los acontecimientos que nos van sucediendo.
Esto me recuerda al principio del 90/10, es un principio no demasiado conocido, pero que sirve muchísimo, al menos a mi me sirve, pues es algo...especial, ahora os lo explicaré.

Se supone, que el 100% de las cosas es nuestra vida ¿no?, pues bien, de ese 100% hay un 10% que NO podemos controlar, porque son cosas...involuntarias a veces, pero como se puede ver, queda un 90% que SI podemos controlar, es muchísimo más, lo que quiere decir que son nuestras reacciones a las cosas las que hacen nuestra vida.

Lo explicaré con un sencillo ejemplo:


Una familia con una hija está desayunando tranquilamente, como cualquier otra mañana, pero de repente, la niña tira la taza de café del padre sobre la camisa del mismo, ¿qué debe hacer el padre?
A) Regañar a la niña.
B) Decirla que tenga más cuidado.

Elijamos para comenzar la opción A.

En el momento en que el café rozó la camisa del padre manchándola de oscuro, el padre soltó un bramido regañando a la niña, y maldiciendo salió de la cocina para cambiarse la camisa por otra nueva. En esto, la niña no dejaba de llorar. En esto, la mujer comenzó a gritarse con el marido, y entre cosa y cosa la niña perdió el bus escolar, por lo que el padre la tuvo que llevar a clase, pero a 50km/h en una vía de 30, por lo que se llevó una multa de 60€.
Al dejar a la hija en el colegio, esta ni le dijo adios, simplemente salió corriendo, y luego el padré se fue a la oficina, a la que llegó veinte minutos tarde, y además se olvidó el portafolios.
Tenía muchas ganas de regresar a casa, pero cuando lo hizo, su mujer e hija estaban algo distanciadas de él por lo ocurrido aquella mañana.

Al escoger esta opción, ¿quién falla?
A) La niña al tirar la taza.
B) La policía al ponerle la multa.
C) Los veinte minutos de retraso al trabajo.
D) La reacción del padre.

La respuesta correcta según el principio de 90/10 es la D, ya que el padre pudo reaccionar de la siguiente forma (opción B de la anterior):

El padre, al momento de la hija tirarle la taza de café encima, simplemente le dice con delicadeza que tenga más cuidado, se cambia de camisa y cuando vuelve ve como su hija va a tomar el bús y le saluda alegremente con la mano. El padre se despide feliz de su esposa, toma el portafolios y va tranquilo al trabajo.

Con esto creo que se entiende, que lo que marca el día a día no son las situaciones que nos encontramos, sino nuestra reacción ante ellas.

domingo 15 de noviembre de 2009

Te quiero

Simplemente...te quiero


sábado 14 de noviembre de 2009

La bolsa de clavos

Erase una vez un joven con un carácter peculiarmente violento.

Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que clavara un clavo en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia y se peleara con alguien. El primer día, llego a clavar 37 clavos en la cerca.

Durante las semanas siguientes aprendió a controlarse, y el número de clavos colocados en la cerca disminuyo día tras día: había descubierto que era más fácil controlarse que plantar clavos. Finalmente, llego el día durante el cual el joven no sujetó clavo alguno en la cerca.

Entonces fue a ver a su padre y le dijo que había conseguido no clavar ningún clavo durante todo el día.

Su padre le dijo entonces que quitara un clavo de la cerca del jardín por cada día durante el cual no hubiera perdido la paciencia.

Los días pasaron y finalmente el joven pudo decirle a su padre que había quitado todos los clavos de la cerca.

El padre condujo entonces a su hijo delante de la cerca del jardín y le dijo:

- "Hijo mío, te has portado bien, pero mira cuantos agujeros hay en la cerca del jardín. Esta ya no será como antes. Cuando te peleas con alguien y le dices algo desagradable, le dejas una herida como esta. Puedes acuchillar a un hombre y después sacarle el cuchillo, pero siempre le quedará una herida. Poco importa cuantas veces te excuses, la herida verbal hace tanto daño como una herida física. Los amigos son joyas raras, te hacen reír y te animan. Siempre están dispuestos a escucharte cuando los necesitas, te sostienen y te abren su casa. Por ello, guarda a tus amigos como si fueran un verdadero tesoro y quiéreles hasta echarles de menos, porque si eso ocurre una parte de tu vida se habrá ido con ellos."



Los amigos, raras joyas en este mundo en que vivimos, ¿cuántos tienes? no se suelen tener muchos cuando realmente son amigos.

Hay mucha gente que llama amigo a una persona que acaba de conocer hace 2 minutos, y ese ya es su amigo, con ello está infravalorando la palabra amistad, un amigo es alguien que SIEMPRE está ahí, que te ayuda a levantarte cuando te caes, que te ayuda a ver si no puedes hacerlo, que está a tu lado cuando el resto del mundo se aleja de ti...

Un amigo es algo muy difícil de conseguir, por ello...si tienes uno debes cuidarlo de la mejor forma que sepas, pues ellos son una parte MUY importante de tu vida. Y aunque quizás, a veces no se les trate bien, los dejes de lado, te olvides de ellos...siempre van a estar ahí, esperándote con los brazos abiertos, como un padre cuando espera a su hijo.

Esto me recuerda a otra historia que quiero contar:






Un hombre de Arabia, estando a la muerte, llamó a su hijo y  le dijo:

- ¿Cuántos amigos tienes?

El hijo le respondió:

- Segun creo, tengo ciento.

Dijo el padre:

- Advierte que el filósofo dijo: "No alabes al amigo hasta que lo hayas probado." Y yo nací antes que tú y apenas pude ganar la mitad de un amigo, y pues así es, ¿cómo  tú ganaste ciento? Ve ahora y pruébalos a todos, porque conozcas si alguno de todos ellos te es acabado amigo.

Y dijo el hijo:
 
- ¿Cómo me aconsejas que lo haga?

Respondió el padre:

- Toma un becerro y mátalo y hazlo piezas y mételo en un saco en manera que de fuera parezca sangre, y cuando fueres a tu amigo, dile así: "Amigo muy amado, traigo aquí un hombre que maté. Te ruego que lo entierres secretamente en tu casa, que ninguno sospechará de ti y así me podrás salvar."

El hijo lo hizo como le mandó el padre. El primer amigo al que fue le dijo:

- Llévate tu muerto a cuestas, y como hiciste el mal, prepárate para la pena. En mi casa no entrarás.

Y así fue por todos los otros amigos y todos le dieron aquella misma respuesta. Se volvió para su padre y le dijo lo que había pasado. El padre le replicó:

- A ti te sucedió según dijo el filósofo: "Muchos son llamados amigos y al tiempo de la necesidad y de la prisa son pocos." Ve ahora al mi medio amigo y verás lo que te dirá.
Fue a él y le dijo:

- Entra acá en mi casa, para que los vecinos no entiendan este secreto.

Y envió a su mujer con toda su compaña fuera de casa y cavó una sepultura, Y cuando el mancebo vio lo que había hecho y la buena voluntad de aquel medio amigo de su padre, le descubrió la verdad, dándole muchas gracias. Y volvió a su padre y le contó lo que le había pasado. Y le dijo su padre:

- Por tal amigo dice el filósofo: "El verdadero amigo es el que te ayuda cuando el mundo te falla."




Con todo esto, queda claro lo que realmente es un amigo, y que no se tienen tantos como realmente se puede pensar, y los que tienes...debes cuidarlos como lo más importante de tu vida que es lo que realmente son, no los dejes pasar, no les hagas sentir mal, eso puede dañar la amistad, más nunca destruirla, pues eso perdura por siempre.

sábado 7 de noviembre de 2009

Verdades Uekiles (V)

No temas, aquello a lo que tienes miedo seguramente no sucederá.

sábado 24 de octubre de 2009

Cuento dedicado...

..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.

- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.

- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?

- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:

- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:

- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:

- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.

- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.

Para volar hay que empezar corriendo riesgos.

Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

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Esta es otra historia de Jorge Bucay, que me gustaría dedicar a una persona que me ha alegrado bastante el día, porque no siempre te dicen realmente si gustan o no tus entradas, y hoy por el foro de Harrylatino.org me ha llegado una lechuza muy buena, que justamente trataba de mi blog y que le gustan las historias, por ello, hoy actualizo dedicado a esa persona que sabe quien es.

Enserio, cosas así de simples como son 3 ó 4 líneas son capaces de alegrarle el día a una persona, y si no...intentadlo, haced una cosa pequeña y buena, y alguien sonreirá por ello, aunque no lo sepáis...siempre habrá alguien que sonría por ello.

Con esto me despido por ahora...

viernes 9 de octubre de 2009

SOS Tierra



SOS Tierra


Quizás no todos lo veamos, pero la Tierra, nuestro planeta, está siendo devastado, y realmente, da mucha lástima ver como talan árboles indiscriminadamente, como cazan animales por el puro hecho de divertirse, como los matan para diversión de la multitud, como los más descuidados incendian bosques, como se contaminan las aguas...todo esto y mucho más está destrozando La Tierra, debemos cuidarla.

¡Saludos!

martes 6 de octubre de 2009

La Ejecución

En un lejano país había un señor feudal, cuyo poderío sólo era equiparable a su crueldad.
En su territorio imperaba su ley y a los campesinos les estaba prohibido hasta mencionar su nombre. El pueblo vivía oprimido por los alguaciles que él designaba y agobiado por los recaudadores de impuestos, que les quitaban las pocas monedas que podían obtener vendiendo sus cosechas, sus vinos o sus trabajos manuales.
Nolav, que así se llamaba el señor, tenía un poderoso ejército del que cada tanto surgían algunos jóvenes oficiales que intentaban algún motín para derrocarlo... Pero el Tirano doblegaba todos esos intentos a sangre y fuego.
El sacerdote del pueblo era tan bondadoso, como malvado el gobernante. Un hombre respetuoso de su fe y que dedicaba su vida a ayudar a otros y a enseñar lo mucho que sabía.
Vivían con él en su casa 15 a 20 discípulos, que seguían su camino y aprendían de cada gesto y de cada palabra de su maestro.
Un día, después de la oración matinal, reunió a sus discípulos y les dijo:
—Hijos míos, debemos ayudar a nuestro pueblo. Ellos podrían luchar por su libertad, pero el Señor de la Tierra les ha hecho creer que tiene demasiado poder para que los hombres y mujeres se animen a enfrentarlo. El miedo por Nolav ha crecido con ellos y a menos que hagamos algo, morirán esclavos.
—Lo que tú digas será hecho –contestaron al unísono.
—¿Aunque cueste la vida de ustedes? –preguntó.
—¿Qué es la vida si uno, pudiendo ayudar a su hermano, no lo hace? –contestó uno de los discípulos que hablaba como portavoz de todos.
Llegó el día quinto del tercer mes. Ese día se festejaba en el palacio el cumpleaños del amo. Y por única vez en el año, el Señor de la Tierra paseaba en su carruaje y por el pueblo.
Rodeado por una fuerte custodia y ataviado con trajes bordados en oro y piedras preciosas, Nolav empezó su paseo esa mañana.
Había un bando que ordenaba que todos los campesinos debían postrarse ante el paso del carruaje real, en señal de respeto.
Para sorpresa de todos, a pocas manzanas del palacio el carruaje pasó por una calle y uno de los súbditos permaneció de pie a su paso. Los guardias lo detuvieron inmediatamente y lo llevaron ante el Señor.
—¿No sabes que debes inclinarte?
—Lo sé, Alteza.
—E igual no lo hiciste.
—No lo hice.
—¿Sabes que te puedo condenar a muerte?
—Eso espero, Alteza.
Nolav se sorprendió de la respuesta, pero no se intimidó.
—Bien, si esta es la forma en que quieres morir, al atardecer el verdugo se ocupará de tu cabeza.
—Gracias, mi señor –dijo el joven y se arrodilló sonriente.
De entre la multitud, alguien gritó.
—Mi Señor, mi Señor, ¿puedo hablar?
El dictador le permitió acercarse.
—Dime.
—Permitidme mi señor que sea yo y no él, el que muera el día de hoy.
—¿Estás pidiendo ser ejecutado en su lugar?
—Sí Señor, por favor, siempre os fui fiel. Permitídmelo, por favor..El amo se sorprendió y preguntó al condenado:
—¿Es tu familiar?
—Jamás lo vi en mi vida. No le permitas reemplazarme, la falta es mía y es mi cabeza la que debe rodar.
—No, Alteza, la mía.
—No, la mía.
—La mía.
—Silencio –gritó el Señor— puedo complaceros a los dos.
Ambos serán decapitados.
—Bien, Majestad, pero por ser el primer condenado creo que tengo derecho de ser el primero.
—No, Señor ese privilegio me pertenece a mí, que ni siquiera he ofendido a su Alteza.
—Basta ya, ¿qué es esto? –gritó Nolav—. Callaos y os concederé el privilegio de ser ejecutados a la vez, hay más de un verdugo en esta tierra.
Una voz se alzó entre la multitud.
—En ese caso, Señor, yo también quiero estar en la lista.
—Y yo, Señor.
—Y yo.
¡El Señor feudal estaba atónito!
No entendía qué estaba pasando.
Y si había algo que ponía de mal humor al dictador era que sucediera algo sin que él pudiera entenderlo.
Cinco jóvenes sanos pidiendo ser decapitados era algo incomprensible.
Entrecerró los ojos para reflexionar.
En pocos segundos tomó una decisión. No quería que sus súbditos pensaran que le temblaba el pulso.
¡Serían cinco los verdugos!
Pero cuando abrió los ojos y miró a la gente reunida, ya no eran cinco sino más de diez las voces de los que reclamaban ser ejecutados y las manos seguían levantándose.
Esto era demasiado para el poderoso Señor Feudal.
—¡Basta! –gritó— se suspenden todas las ejecuciones hasta que yo decida quiénes van a morir y cuándo.
Entre las protestas y los reclamos de los que querían morir, el carruaje regresó al palacio..Una vez allí, Nolav se encerró en sus habitaciones y se dedicó a pensar sobre el tema.
De pronto. Se le ocurrió una idea.
Mandó a traer al sacerdote. Él debía saber algo sobre esa locura colectiva.
Rápidamente salieron a buscar al anciano y lo trajeron ante el Señor Feudal.
—¿Por qué tu pueblo se pelea por ser ejecutado?
El anciano no respondió.
—¡Responde!
Silencio.
—Te lo ordeno.
Silencio.
—No me desafíes. ¡Tengo maneras de hacerte hablar!
Silencio.
El anciano fue llevado a la sala de torturas y sometido a los peores tormentos por horas, pero se negó a hablar.
El tirano mandó a sus guardias al templo a buscar a algunos de sus discípulos.
Cuando estuvieron allí, les mostró el cuerpo dañado del maestro y les preguntó:
—¿Cuál es la razón de que los hombres quieran ser ejecutados?
Con un hilo de voz, el anciano sacerdote gritó:
—¡Les prohíbo hablar!
El Señor de la Tierra sabía que no podría amenazar con la muerte a ninguno de los que allí estaban, así que les dijo:
—Haré sufrir a tu maestro los peores dolores que un hombre ha concebido. Y los obligaré a presenciarlo. Si aman a este hombre, díganme el secreto y luego todos podrán irse.
—Está bien –dijo uno de los discípulos.
—Cállate –dijo el anciano.
—Continúa –dijo Nolav.
—Si alguien muere ejecutado en el día de hoy... –empezó el discípulo...
—Cállate –repitió el anciano—. Maldito seas de tu pueblo si revelas el secreto...
El Señor hizo un gesto y el viejo recibió un golpe que lo dejó inconsciente..—Sigue –ordenó.
—El primer hombre que muera ejecutado en el día de hoy, después de la puesta del sol, se volverá inmortal.
—¿Inmortal? ¡Mientes! –dijo Nolav.
—Está en las Escrituras –dijo el joven, y abriendo un libro que traía en su bolso, leyó el párrafo que lo confirmaba.
¡Inmortal!, pensó el Señor Feudal.
Lo único que el dictador temía era la muerte y aquí estaba la posibilidad de vencerla. Inmortal, pensó.
El Señor no dudó un momento, pidió papel y pluma y ordenó su propia ejecución.
Todos fueron echados del palacio y al caer el sol, Nolav fue ejecutado según su orden.
El pueblo se libró así de su opresor y se levantó a luchar por su libertad. Algunos meses después, todos eran libres.
Al señor Feudal, nunca más nadie lo mencionó, salvo la noche de su ejecución en que los discípulos, mientras curaban las heridas de su maestro, recibían de él su bendición, por haber arriesgado sus cabezas y también su felicitación por esas maravillosas actuaciones.
¿Por qué, el Señor Feudal creyó una mentira como esa? ¿Por qué fue capaz de ordenar su propia ejecución, por una historia que le contaban sus enemigos? ¿Por qué cayó en la trampa del maestro? Hay una sola respuesta:
ÉL QUERÍA CREERLO
El quería pensar que era cierto.
Y ésta, es una de las verdades más increíblemente movilizadoras que yo haya conocido en toda mi vida. Creemos algunas mentiras por muchas razones, pero sobre todo porque queremos creerlas.
NADIE TIENE MÁS POSIBILIDADES DE CAER EN UN ENGAÑO QUE AQUEL A QUIEN LA MENTIRA SE AJUSTA CON SUS DESEOS.
¿Qué quiere decir esto?
Es una historia que habla sobre la verdad, la mentira, los engaños, una persona puede ser engañada cuando realmente el engaño es algo que esa persona desea.
Por ello, hay que tener cuidado con los que intentan engañarte y así tendrás menos posibilidades de ser engañado, lucha por tus deseos, más no caigas en engaños por ellos.

¡Saludos!

P.D: La historia es del libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay.

domingo 4 de octubre de 2009

No es como yo pensaba...

Se ve que yo tenía un concepto de Bachillerato mucho más difícil de lo que realmente es, pero no, es muchísimo más fácil de lo que yo pensaba.

Entonces, algunos diréis...¿por qué no escribes?
Pues por simple falta de ganas, no llevo unos buenos días...y la verdad para venir a poner cosas negativas, mejor ni vengo.

Poco más que decir por hoy, solo que...lo mejor es mirar el día a día, y no mirar al pasado o el futuro.

martes 15 de septiembre de 2009

¡Tú puedes! --- La historia del Elefante

Llevaba un tiempo tratando de encontrar una historia que hablase de esto, y recientemente, he estado leyendo "Déjame que te cuente" De Jorge Bucay, y lo encontré, justo al leerlo pensé: "Esto va para mi blog", y aquí os lo dejo, abajo os dejaré un pequeño análisis de la historia, leedla lentamente y disfrutando cada palabra, pues lo dicho en este texto es sabio.


La historia del Elefante
O lo que es lo mismo, tú puedes...
“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra.
Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…”
¿Y tú, tienes algo de elefante? Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas “no las podemos hacer”, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.
Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo, no puedo y nunca podré. Muchos de nosotros crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saberlo, es intentar de nuevo, poniendo en el intento TODO TU CORAZÓN.



Como el elefante de la historia, muchos no hacen cosas porque dicen "no puedo", aunque realmente si podrían hacerlo si pusieran todo su empeño en ello, todo es posible realizarlo (dentro de unos límites de realidad, tampoco vale querer realizar algo utópico, que aún así hay cosas que parecen útopicas que se acaban logrando).
¿Creéis que el hombre hubiese podido volar si el inventor del avión hubiese dicho "el hombre no puede volar" y se hubiese rendido? ¿o qué el hombre podría conectarse a Internet si no se hubiesen creado los PC porque su creador hubiese dicho "no puedo hacer esto".
Pues no, no tendríamos muchas cosas si la sociedad siempre dijese "no puedo", pero tenemos la suerte de que hay gente que vence el miedo del no poder y lo acaba logrando, quizás tras 1 ó 10 caidas, pero lo acaba logrando.
Con esto, lo que se trata, es que se vea que todo es posible, y que si no hacéis algo es porque no queréis.

¡Saludos!